El papel de la innovación y el empresario “entrepreneur” en el desarrollo schumpeteriano. Consideraciones acerca de la sinergia entre persona e innovación radical para el desarrollo
The role of innovation and the entrepreneur in Schumpeterian development. Considerations on the synergy between the individual and radical innovation for development
Leandro ElorriagaEn el presente trabajo se busca analizar la obra de Joseph Schumpeter, en particular, Teoría del Desenvolvimiento Económico (TDE, 1912). Sobre todo, se hará énfasis en la distinción que realiza el autor entre desarrollo y crecimiento económico, y además, se pretende señalar el papel que juega la innovación y el empresario “entrepreneur” en el proceso de desarrollo.
Para sentar las bases del presente debate, es necesario comentar brevemente quién fue Schumpeter, como así también definir algunos conceptos que serán clave a lo largo del ensayo.
Schumpeter (1883-1950) fue un intelectual austro-norteamericano que trabajó como profesor en la universidad de Harvard, en los Estados Unidos. Como economista, reabrió una línea clásica de investigación económica trabajada: el tema del desarrollo económico. Para desarrollar su propuesta sobre este tema, combinó ideas de diversos autores. De Walras tomó la noción de empresario, pero en lugar de su figura pasiva del sistema de equilibrio general, Schumpeter la sustituyó por un agente activo del progreso económico.
Sobre este último punto, y dos conceptos que han tenido un enorme impacto en su propuesta de desarrollo económico: la innovación como causa de dicho proceso y el empresario innovador como propiciador de los procesos de innovación, se hará foco en el presente trabajo.
Desde la perspectiva que se adopta en el presente trabajo, se cree pertinente que a partir de entender cómo considera Schumpeter a la función de producción, se podrá comprender cuál es el rol que el autor le otorga a la innovación y al empresario entrepreneur en el desarrollo.
En primer lugar, Schumpeter considera el proceso de producción como una combinación de fuerzas productivas, las que, a su vez, están compuestas por fuerzas materiales y fuerzas inmateriales. Las fuerzas materiales las componen los llamados factores originales de la producción (Factor trabajo, Factor tierra y Factor capital –“medios de producción producidos”). Las fuerzas inmateriales las componen los “hechos técnicos” y los “hechos de organización social” (Schumpeter, 1978, p.25), que, al igual que los factores materiales, también condicionan la naturaleza y el nivel del desarrollo económico.
En este sentido, la función de producción de Schumpeter es la siguiente:
PIB = F (K, RN, W, T, ASC)
Donde:
PIB: Producto Interno Bruto (Volumen de producción de un país determinado).
K: Factor denominado por Schumpeter “medios de producción producidos” (Maquinaria, equipo, materias primas e insumos, infraestructura física, infraestructura de transporte y comunicaciones), que es distinto al concepto de capital que éste tenía.
RN: Recursos naturales (la tierra y su fertilidad, los recursos naturales vírgenes).
W: Trabajo (fuerza física y conocimientos rutinarios).
T: Tecnología e innovación.
ASC: Aspectos Socio- culturales.
A K, RN y W se les suele denominar Factores productivos y entre estos, RN es considerado por Schumpeter un factor constante (poco variable en el tiempo).
De aquí que la ecuación de producción de Schumpeter se puede escribir de la siguiente manera:
PIB = F ( FP, T, ASC)
Donde FP son los Factores productivos antes señalados, denominados por Schumpeter Factores materiales del proceso de producción, mientras que los dos restantes, T y ASC, son denominados por el mismo autor Fuerzas inmateriales del proceso de producción.
De esta manera, para Schumpeter, “el aumento de la producción depende de la tasa de cambio de los factores productivos, la tasa de cambio de la tecnología y la tasa de cambio del ambiente socio-cultural” (Adelman, 1978, p.113).
Es así que para el autor el elemento estratégico de la actividad empresarial es la innovación, es decir, la aplicación de las nuevas ideas en cuanto a técnica y organización, para dar lugar a transformaciones de la función de producción.
Una vez comprendida la visión que tenía Schumpeter de la función de producción, resulta atinado adentrarse en su concepción de desarrollo.
Como es sabido, la temática del desarrollo económico ha sido abordada desde diversas perspectivas por distintos autores del pensamiento económico. Cada autor encuentra la explicación a dicho fenómeno poniendo el énfasis en distintas variables que consideraban clave.
Por ello, para los fines del presente trabajo es importante comenzar por definir qué entiende por desarrollo económico Schumpeter (1978):
El desenvolvimiento en nuestro sentido, es un fenómeno característico, totalmente extraño a lo que puede ser observado en la corriente circular1, o en la tendencia al equilibrio [crecimiento económico]. Es un cambio espontáneo y discontinuo en los cauces de la corriente, alteraciones del equilibrio, que desplazan siempre el estado de equilibrio existente con anterioridad (p. 75).
Como se puede apreciar, para Schumpeter el desarrollo económico tiene características determinadas. Para dicho autor, se trata de un proceso dinámico y endógeno, que conlleva una transformación cualitativa en la sociedad. Además, resalta que es un proceso en el cual la economía cambia en su esencia y que es la perturbación del equilibrio estático que genera discontinuidad.
A continuación, se desarrollarán las diferentes características distintivas que presenta el desarrollo según Schumpeter. En primer lugar, el desarrollo económico, entonces, es un fenómeno dinámico y no estático, además implica un proceso de transformación cualitativa de la sociedad y de la economía.
Puede distinguirse dos tipos de efectos de esos cambios en los datos de la economía: uno estático y otro dinámico. El primero representa el proceso de adaptación pasiva de la economía a la nueva situación en el marco de las combinaciones dadas de producción y consumo. Nada sustancialmente nuevo tiene lugar en ese proceso. Por el contrario el desarrollo se define como el proceso en el cual la economía cambia en su esencia (Schumpeter, TDE, 1912).
En cuanto a la transformación cualitativa que genera el desarrollo en la sociedad, Schumpeter (1978) afirma que “la evolución (tal vez la mejor traducción sea desarrollo), se opone al flujo circular en tanto ella supone no solamente crecimiento cuantitativo sino igualmente un cambio cualitativo de los bienes y de las técnicas”.
A su vez, para Schumpeter (1978), el proceso de desarrollo económico es endógeno. Lo deja en evidencia al afirmar que “entendemos por "desenvolvimiento" solamente los cambios de la vida económica que no hayan sido impuestos a ella desde el exterior, sino que tengan un origen interno” (p.74).
Claramente se puede apreciar que para el autor los efectos de los cambios tecnológicos y sociales (tecnología, innovación y ambiente socio-cultural), ejercen un impacto más decisivo y más dinámico; por esta razón, estos factores inmateriales fueron denominados por Schumpeter “fuerzas o factores del desenvolvimiento económico o evolución económica” (Montoya Suárez, 2004, p. 210).
1En este tipo de corriente, los cambios que se suscitaban eran tan pequeños, que no eran capaces de modificar en gran medida el entorno económico, solo constituían en su totalidad, la forma externa de la corriente circular de la vida económica. Shumpeter señala: las leyes del cambio nos muestran cómo se explica esta corriente a base de las condiciones dadas, mostrándonos asimismo por qué no se modifica en tanto permanezcan inalterables estas mismas condiciones, y cómo y por qué se modifica al adaptarse a las transformaciones de esas condiciones. Se consumirían bienes de producción y de consumo de la misma clase y en la misma cantidad, bajo el supuesto de mantenerse las condiciones constantes en cada período sucesivo, por el hecho de que los hombres actúan en la práctica conforme a experiencias bien probadas, y porque en teoría consideramos que actúan de acuerdo con el conocimiento de la mejor combinación de medios presentes bajo las condiciones dadas. (...) Los cambios continuos que pueden transformar con el tiempo, por pasos infinitamente pequeños, una tienda sin importancia en un gran almacén, caen bajo el análisis estático. Pero éste no puede predecir las consecuencias de alteraciones discontinuas en la manera tradicional de realizar las cosas; tampoco puede explicar el porqué de tales revoluciones productivas, ni de los fenómenos que las acompañan. Solo puede investigar la nueva posición de equilibrio posteriormente a la realización de alteraciones. Y nuestro problema es precisamente la ocurrencia de los cambios “revolucionarios”, el problema del desenvolvimiento económico en un sentido muy estrecho (Schumpeter, 1978, pp. 53 y 73-74)
Los conceptos de desarrollo y crecimiento están vinculados y se relacionan entre sí. Sin embargo, Schumpeter en su obra TDE (1912) distingue entre desarrollo y crecimiento económico. Es por ello, que una vez definido el concepto de desarrollo en el apartado anterior, resulta necesario definir la concepción schumpeteriana de crecimiento.
El crecimiento económico se refiere a un aumento de los “medios de producción producidos” y al incremento de la población que es la abastecedora de la fuerza de trabajo necesaria para el proceso de producción. Pero este proceso, por sí mismo, es lento y no genera transformaciones socio-culturales importantes. Su única manifestación es el crecimiento de la producción. Su impacto en la sociedad es, pues cuantitativo y no cualitativo.
Schumpeter (1978) se refiere a este proceso como “el mero crecimiento de la economía reflejado por el de la población y la riqueza” (p.74). Se desprende de lo desarrollado hasta el momento que el crecimiento es de naturaleza cuantitativa y “no representa fenómenos cualitativamente diferentes, sino solamente procesos de adaptación, de la misma clase que los cambios de los datos naturales” (p.74). Agrega, además, que se trata de un proceso que tiene como medio de operación la rutina, la fuerza física y los volúmenes (no las nuevas calidades) de los factores de producción.
Siguiendo a Montoya Suárez (2004) “los efectos en los cambios en la disponibilidad de los factores productivos (fuerzas materiales), provocan un cambio gradual, lento, en el sistema económico; por tal razón, estos factores fueron denominados por este autor los componentes del crecimiento económico” (p. 210).
Una vez definidos los conceptos de desarrollo y crecimiento económico, es hora de ver qué papel tiene la innovación en el desarrollo.
Schumpeter comienza su análisis a partir de considerar la imagen de la “corriente circular” (Schumpeter, 1978, p.69), término que designa una economía funcionando en condiciones invariantes de periodo en periodo (sin variación intertemporal) del que todo beneficio queda excluido.
El rol de la innovación en el desarrollo económico se vincula con el hecho de que la misma frenaría el movimiento circular de la economía estacionaria y daría lugar a un desarrollo económico con una nueva posición de equilibrio, a más altos niveles de renta.
A pesar de que el desarrollo económico está determinado por la tecnología y las fuerzas socio-culturales, las dos no lo determinan con la misma intensidad. Según Schumpeter (1996), en efecto:
Este carácter evolutivo del proceso capitalista no se debe simplemente al hecho de que la vida económica transcurra en un medio social y natural que se transforma incesantemente y que, a causa de su transformación, altera los datos de la acción económica; este hecho es importante y estas transformaciones (guerras, revoluciones, etc) condicionan a menudo el cambio industrial, pero no constituyen su móvil primordial. Tampoco se debe este carácter evolutivo al crecimiento casi automático de la población y el capital ni a las veleidades del sistema monetario, de todo lo cual puede decirse exactamente lo mismo que de las transformaciones del proceso capitalista. El impulso fundamental que pone y mantiene en movimiento a la máquina capitalista procede de los nuevos bienes de consumo, de los nuevos métodos de producción y transporte, de los nuevos mercados, de las nuevas formas de organización industrial que crea la empresa capitalista. (p.120)
En el pasaje anterior, el autor deja en claro que las innovaciones tienen un papel determinante en el desarrollo económico. Al mismo tiempo, se puede entrever que considera que las innovaciones presentan distinta naturaleza2.
Está claro que “para Schumpeter, la fuerza fundamental, que mueve la producción capitalista, y al sistema como un todo, la causante de sus procesos de transformación constante, en una palabra, de su desarrollo económico, es el fenómeno tecnológico y con él, el proceso de innovación tecnológica” (Montoya Suárez, 2004, p.211).
Pero, vale aclarar, que no habla de cualquier tipo de innovaciones ya que el autor distingue categorías de innovaciones. En primer lugar, menciona las innovaciones incrementales de las cuales, asegura, “caen bajo el análisis estático” (Schumpeter, 1978, p.72), y no explican las transformaciones sociales. Sin embargo, para Schumpeter, lo importante son las innovaciones radicales, aquellas capaces de provocar cambios “revolucionarios”, transformaciones decisivas en la sociedad y en la economía. Por innovaciones radicales Schumpeter (1978, p.77) entiende:
a. La introducción de nuevos bienes de consumo en el mercado o una nueva calidad de un bien.
b. El surgimiento de un nuevo método de producción y transporte.
c. Consecución de la apertura de un nuevo mercado.
d. La generación de una nueva fuente de oferta de materias primas.
e. Cambio en la organización de cualquier organización o en su proceso de gestión.
Como se puede apreciar, el punto en común de estas cinco modalidades reside en su carácter cualitativo, que justifica el carácter esencialmente discontinuo de la innovación. Lo cual se vincula directamente con lo expuesto en el segundo apartado.
En conclusión, se puede ver que la innovación se vincula con el desarrollo económico ya que este último representa la discontinuidad del cambio en los datos básicos de la economía ya sea por shocks exógenos o efectos endógenos surgidos de la innovación empresarial.
2Al final del presente apartado se desarrollan las categorías schumpeterianas de innovación.
En TDE (1912), Schumpeter deja en claro su visión de que el desarrollo económico se logra a partir de la innovación. Sin embargo, a pesar de que, como se ha visto en el apartado anterior, la innovación radical es el elemento fundamental que explica el desarrollo económico, éste no se da espontáneamente sino que es promovido activamente, dentro del sistema capitalista, por el llamado empresario innovador.
En este sentido, es importante tomar como punto de partida el hecho de que el autor llama “empresa a la realización de nuevas combinaciones, y empresarios a los individuos encargados de dirigir dicha realización” (Schumpeter, 1978, p.84).
Se puede notar que el empresario reviste un rol fundamental para Schumpeter en el proceso de desarrollo, ya que es el líder motivado por la acción, que desempeña las funciones empresariales de llevar adelante nuevas combinaciones, es decir, innovaciones radicales tales como: introducir nuevos productos, nuevos métodos de producción, nuevas formas de organización, nuevos mercados y nuevas fuentes de abastecimiento.
Como vemos, a partir de la definición de empresa de Schumpeter, se puede deducir que la función de la misma no consiste sólo en la puesta en marcha repetitiva de combinaciones productivas, sino esencialmente en la realización de combinaciones nuevas, lo que el autor llama innovación.
A partir de los mencionados conceptos, resulta de utilidad analizar la definición de empresario que brinda el autor. Schumpeter (1978) dice lo siguiente:
Denominamos, en primer lugar, empresarios, no solamente a aquellos hombres de negocios "independientes" de una economía de cambio a quienes se designa así usualmente, sino a todos los que realicen de hecho la función por la cual definimos el concepto, aun si son "dependientes", o empleados de una compañía (p. 84).
Como se puede apreciar en la definición, este empresario, para Schumpeter, no es cualquier empresario que monta una empresa, ni es el capitalista dueño del dinero, ni un técnico, etc. El empresario es aquella persona que tiene capacidad e iniciativa para proponer y realizar nuevas combinaciones de medios de producción; es decir, la persona (cualquiera, con negocio o sin negocio) que sea capaz de generar y gestionar innovaciones radicales dentro de las organizaciones o fuera de ellas.
A su vez, este autor considera que un individuo que trabaja por cuenta propia es un empresario, aunque los trabajadores por cuenta ajena –empleados de una empresa– también pueden llegar a ser empresarios, siempre y cuando unos y otros lleven a cabo nuevas combinaciones. En consecuencia, Schumpeter excluye de su concepto de empresario a los gerentes, directores o demás empleados de una empresa que se limitan a desarrollar actividades rutinarias en la explotación del negocio.
Bajo este planteamiento, un individuo adquiere la calidad de empresario cuando desarrolla nuevas combinaciones, pero también pierde esta calidad cuando ha puesto en marcha el negocio y comienza a desarrollar las actividades propias de la administración y la dirección de empresas.
En cuanto a las características del empresario schumpeteriano, Alonso y Fracchia (2009) mencionan que:
Es irracional porque las motivaciones de su accionar no se limitan a la maximización de beneficios con un fin hedonista como el de incrementar su consumo factible. El emprendedor schumpeteriano persigue, en palabras del autor, una posición social poderosa, el placer de sentirse independiente y superior a los demás, el impulso de lucha y conquista constante y la satisfacción de crear. Y es irracional también porque las innovaciones que incorpora no surgen de un proceso de estudio riguroso, sino de su propia intuición (p. 6).
Siguiendo con las características del empresario schumpeteriano, Valencia de Lara y Patlán Pérez (2011) sostienen que “la realización de nuevas combinaciones por parte del empresario schumpeteriano es una cuestión de conducta de cambio, ya que, para llevar a cabo las innovaciones necesarias en el plano económico, sólo se necesita voluntad y acción” (p. 23). Además, Becker (2012) afirma que las características del empresario le generan beneficios a la empresa ya que “la llave que da acceso a una situación de mercado ventajosa no es otra que la faceta innovadora del empresario” (p. 26).
Por lo antes expuesto, no quedan dudas que Schumpeter consideraba que el rol del individuo dentro de las organizaciones era de carácter estratégico. Dicha apreciación es una visión compartida en la actualidad, que pondera positivamente la mirada que se tiene de las personas a partir de sus aportes en las organizaciones (Elorriaga y Barreto, 2013; Elorriaga y Barreto, 2015a; Elorriaga y Barreto, 2015b) y ello se condice con un estilo de gestión particular de las mismas (Elorriaga, 2025) al considerarlas como un capital (humano) preciado en las empresas. Esto permite afirmar que “las personas son un recurso tangible en la organización y su valor va a depender del conocimiento y las habilidades que ésta posea” (Elorriaga, 2024, p.6).
En conclusión, Schumpeter determina a “la innovación como causa del desarrollo y el empresario innovador como propiciador de los procesos de innovación” (Buitrago, 2008, p. 343). Es decir que el motor del desarrollo es la innovación que pone en marcha el entrepreneur.
En el presente trabajo se analizó el rol de la innovación y del empresario entrepreneur en el desarrollo schumpeteriano. Para ello, se comenzó por presentar la diferenciación que realiza Schumpeter entre los conceptos “crecimiento económico” y “desenvolvimiento o desarrollo económico”, para luego adentrarse en el papel de la innovación y el entrepreneur en el desarrollo.
Es así que se concluyó que la mencionada innovación no se da involuntariamente, sino que el entrepreneur toma el papel de un agente del cambio cuyas nuevas combinaciones introducen turbulencias en el devenir económico, y por lo tanto, distorsionan el equilibrio del estado estacionario. Es decir, que la actividad empresarial es la fuente de discontinuidad y, en consecuencia, desarrollo económico.
A su vez, se destacó la vigencia de la visión de Schumpeter de considerar al individuo como un agente de cambio estratégico en las organizaciones. Además, se resaltó que es una idea que se comparte por muchos autores en la actualidad y que esa mirada implica un estilo de gestión y un desarrollo organizacional particular.
A modo de síntesis, como afirman Valencia de Lara y Patlán Pérez (2011), la conducta innovadora del empresario es el eje central del desarrollo económico. Es por ello que en la teoría del emprendedor schumpeteriano, este individuo se constituye en el motor de los saltos cualitativos en el orden económico mediante la introducción de innovaciones en la producción, comercialización o estructura del mercado. “Para ello se vale de su intuición más que del cálculo acabado de costos y beneficios a la hora de detectar posibles nuevas combinaciones. Del mismo modo que su motivación no se acaba en la persecución hedonista de la maximización del beneficio, sino que encuentra placer en la actividad creadora y en una posición social poderosa” (Alonso y Fracchia, 2009, p.10).
Vale destacar que la posición que toma Schumpeter (1978) en hacer descansar en la innovación y en el empresario innovador, el mayor peso del desarrollo económico es un quiebre respecto de lo que se consideraba hasta ese entonces3.
En conclusión, para Schumpeter, el empresario innovador es la fuente del cambio que decide y administra el curso a seguir; entonces, el espíritu empresarial pasa a ser un importantísimo factor de producción, que a su vez, propicia el proceso capitalista de la acumulación de capital, y por otra parte, genera desarrollo económico a través del proceso de innovación (Buitrago, 2008).
3 Siguiendo a Montoya Suárez (2004) “aquí se presenta una ruptura importante entre el pensamiento de Schumpeter y la Escuela Neoclásica la cual consideraba que los únicos factores causantes de la actividad económica eran los factores materiales, desechando los factores inmateriales por considerarlos no impactantes o de poco impacto. Para Schumpeter sucede todo lo contrario: los factores inmateriales son los decisivos en el desarrollo económico, mientras que los factores materiales asumen una función pasiva, no decisiva en éste proceso” (p. 210).
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